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Smartmatic

¿Hacia dónde apunta el futuro del voto electrónico?

Bogotá, 9 de agosto de 2011.- De la misma manera como el universo está siempre cambiando, de la misma manera como nuestro planeta y sus seres vivos se transforman, la sociedad evoluciona constantemente. Ese conjunto de individuos que comparte ideas, tradiciones, información, fundamentos e ideologías, también está evolucionando hacia una tendencia más responsable y exigente cuando se trata de fortalecer los sistemas democráticos. Y uno de los instrumentos para lograr este objetivo reside en el voto y la elección transparente de líderes representativos.

Al ser la tecnología un componente ya imprescindible en nuestra vida cotidiana, los sistemas de votación automatizados se perfilan como el vehículo adecuado para cristalizar nuestra necesidad de contar con un modelo democrático sólido y legítimo. Paulatinamente, estos sistemas de votación automatizados han ido perfeccionándose y como si de un organismo vivo se tratara, han madurado hasta convertirse en un exitoso patrón adoptado por muchas naciones. ¿Cuál es entonces el futuro del voto electrónico?

Para Eduardo Correia, vice-presidente de la unidad electoral de Smartmatic, "los sistemas de voto automatizado parten de la idea de garantizar que los resultados de toda elección sean determinados única y exclusivamente por la voluntad de los electores. Basados en la cantidad de experiencias precedentes y exitosas en Brasil, Filipinas y la India, durante más de 10 años -procesos que no sólo han sido bien ejecutados, sino además muy bien recibidos por el electorado- podemos afirmar que la automatización, en general, y el voto electrónico en particular, son dos tendencias definitivamente irreversibles".

Un primer paso hacia ese futuro donde el voto electrónico sea una realidad global residiría entonces en la automatización del sistema manual de votación. Recordemos que existen diferentes niveles en la tecnología electoral. Una adopción exitosa de la misma puede requerir una aproximación gradual. No hay un camino o una fórmula preestablecida que funcione para todos los países. Lo que sí debe existir es consenso entre la sociedad y la autoridad electoral y un marco legal robusto y claro que se adapte a las necesidades del país.

Eduardo Correia habla de cuatro niveles de tecnología electoral automatizada: administración de la elección, conteo automático, conteo electrónico de tarjetones electrónicos de votación y voto electrónico. Cada nivel a su vez está conformado por una serie de acciones, productos y servicios que cumplen con objetivos puntuales para robustecer cada etapa de los comicios. Las diversas experiencias de implantación del voto electrónico han demostrado que mientras más niveles se incorporen, mayor será la capacidad de combatir y eliminar las vulnerabilidades comunes de los procesos electorales.

Se ha determinado la existencia de nueve criterios cruciales que deben contemplarse en un sistema automatizado de votación de última generación: exactitud, transparencia, responsabilidad, rapidez, flexibilidad, robustez, igualdad, alcance y anonimato. Cumplir con estos criterios de calidad es clave y lo que debemos esperar en el futuro es que cada país cuente con un sistema de votación automatizado que posea los niveles de madurez presentados actualmente en países pioneros como Brasil, Bélgica o Venezuela, por nombrar algunos.

La tecnología poco a poco irá ganando espacios y adeptos y cuando en el futuro hablemos de voto electrónico, de resultados legítimos y garantizados, estaremos hablando de la expresión de la voluntad del electorado, de un poder electoral eficiente y de un sistema inclusivo, invulnerable y virtualmente perfecto.