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¿Cómo serán las elecciones en el futuro?

Bogotá, 14 de agosto de 2011.- Hoy en día la automatización en los procesos de votación  es una tendencia mundial y se espera que tarde o temprano todas las democracias del mundo migren a sistemas electrónicos en al menos un par de décadas. Es un tema sobre el que hay un debate fuerte en muchos países de Latinoamérica, dado que es un proceso que idealmente debe darse de forma gradual, hasta  completar todo un conjunto de prácticas que, sumadas, son las que constituyen un verdadero proceso electoral del futuro.

Esto no sólo implica un recorrido por diferentes etapas de adopción tecnológica,  sino además la educación del electorado en lo que respecta a la lucha contra los vicios electorales, que es el meollo de fondo en el cambio de sistema de votación. Este camino es ante todo hacia la transparencia y la institucionalidad.

En el mapa mundial, Brasil es el país que lidera esta tendencia. Allí, desde 1982 (es decir hace casi treinta años) se ensayaron las primeras experiencias en el uso de voto automatizado. Luego, en 1985, el conteo electrónico de votos se hizo extensivo a todo el país,  y en 1996 se introdujeron las máquinas electrónicas de votación. Esta implementación  se dio de forma gradual, llegando a alcanzar un tercio del electorado en 1996, dos tercios en 1998, y el cien por ciento en el 2000. En las elecciones del pasado 2010 se recibieron y escrutaron un total de 106.606.214 votos en la segunda vuelta electoral, que dio como ganadora a la actual presidenta Dilma Rouseff.

En la actualidad, Brasil y Venezuela son los únicos países de Latinoamérica que han automatizado el sufragio en la totalidad de sus mesas electorales. Estas experiencias evidencian la necesidad de que  tanto los ciudadanos como las autoridades electorales tengan claro cuáles son cada una de estas etapas que constituyen la vía de la automatización y, en segundo lugar, cuáles las vulnerabilidades que se suprimen con su implementación. Todo esto con el objetivo de que exista transparencia y suficiente información para determinar la conveniencia de migrar a sistemas de votación automatizados en todos los países de América Latina.

Todas estas etapas son las que en suma constituyen un proceso electoral completamente automatizado. En la actualidad los únicos países latinoamericanos que han alcanzado este nivel son Brasil y Venezuela.  Otros países como Argentina y México han hecho pequeños ensayos en los últimos años.

¿Por qué se habla de votaciones del futuro?

Porque la mayoría de democracias del mundo presentan un atraso considerable en temas de adopción tecnológica en procesos electorales. Aún se usan sistemas de votación manual que aumentan los riesgos de manipulación, de error e intervención humana y de demora en el conteo, factores que aumentan la desconfianza de los electores, en cuanto a la transparencia de los resultados.

En el futuro, la automatización debe redundar sobre todo en sistemas más seguros, eficaces, que impliquen menor capital humano y económico, y menor exposición a los factores externos. Todos estos procesos que significan cambios en  la infraestructura y en la forma de pensar de los ciudadanos, permitirán que en el futuro próximo la democracia pueda considerarse una institución fortalecida gracias a la tecnología e incrementará la confianza de los ciudadanos respecto a su gobierno.

De las autoridades electorales de cada país y de la voluntad política de las instituciones dependerá, en últimas, que este futuro sea una realidad más temprano que tarde en todos los países latinoamericanos. Mientras tanto, la tecnología para llevarlo a cabo ya está disponible.